El tiempo ordena
Cómo hablar cuando el silencio vacío es el único habitante del lugar. Cuando se construye una imagen “bonita” que, en ciertas mentes, funciona a la perfección aun no siendo la realidad. En la vida siempre existen, como mínimo, tres verdades: la de uno, la del otro y la verdad. Cada cual vive los hechos desde su propia perspectiva y llega un momento en el que es necesario comprender que esa versión no puede ser modificada por nadie más. Es la que existe. Y desde ahí, no hay forma de sacarla. Por eso, a veces, alejarse, observar y cuidarse es la única opción. No se trata de dejar caer, de romper ni de forzar que algo florezca. Es algo más profundo: una manera de proteger la calma, la paz y la serenidad que nacen de estar seguro de lo vivido y de lo sentido. No va de destino ni de falsas idealizaciones. Va de algo más humano. Va de coherencia. Y la coherencia, casi siempre, solo llega con el tiempo y con la distancia física o mental. En muchas ocasiones, perseguir, explicar, justificar o ...