Se nota, cuando no, se nota más.

Inevitablemente, los temores hacen caer en errores continuos. Los errores pasados siguen acechando de manera incesante, una y otra vez... Una y otra vez. Ahí están, no se van.

Vivir con miedo es la peor manera de vivir.

Las explicaciones no solo hablan de mentiras, no, también hablan sobre miedos, sobre defensa, etc... Solo hay que saber mirar para poder ver más allá de lo que se muestra.

A veces, colocarse en la posición ajena hace perder la perspectiva propia y que nadie se coloque en ella.

En esa perspectiva que, día sí y día también, dice que se está en un sitio donde no tiene lugar. En un sitio donde abrir la boca supone el espanto, donde expresar una mínima opinión supone el caos, donde nadie se da cuenta de lo mucho que puede perder y en sí misma, ganar. Pero de algún modo sentencian saber.

Donde, de una manera o de otra, se sigue en la condena del más absoluto silencio y su única alternativa es jugar al "aquí no pasa nada" pero que sigue acumulando pinchazos en el rincón de los desprecios.

Uno tras otro, uno tras otro... Y sin embargo, paradójicamente, ha de disimular, fingiendo que se viste de teflón, porque la madurez se enfunda de ignorancia, o debe hacerlo.

Madurez alternativa para el caso que convenga en cada momento. Sacar el vestido de la indiferencia que le disfraza de arrogancia, error. Guardar el traje de la soberbia para comprender la moda del momento, también error.

Hay muchas formas de sometimiento pero todas conllevan condiciones. Condicionantes. Y todo sometimiento es privar de libertad, en un país donde dicho derecho está más a la moda que nunca. Pero la libertad de unos termina cuando se coarta la de otros.

Los equilibrios y equilibristas son para los circos, en la vida, las aguas tranquilas y en calma, fluyendo... Porque hay muchos ríos, afluentes y mares... y todos tienen su lugar.

Nadie debe tener el derecho de coartar a nadie y sí la obligación de vivir para dejar vivir. Porque el veneno en sí es, el no saber vivir.

Y al final, la conclusión, siempre termina siendo la misma....

Cuando te quieren se nota, cuando no, se nota más.

Saber en qué dirección aplicar tal afirmación... No es parte del decorado, es una necesidad de vestuario.

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