Ahora es hoy

La vida pasa entre prisas, entre cosas por hacer y cosas que se van haciendo por pura inercia. Pocos y, dichosos, son aquellos que se paran a comprender lo que les está pasando. a veces porque no quieren, otras porque no pueden y, otras sencillamente, porque ni si quiera saben si esta pasando algo. Dicen... tu no eres así. Error. Todos somos como somos en el momento que estamos. En el momento presente. En el pasado y desde aquella consciencia, fuimos otros. Sobrevivimos como y con lo que pudimos. Con las herramientas que manejabamos. Por suerte,crecemos, nos desarrollamos, avanzamos. Hay quien lo entiende y quiere, y hay quien no quiere o puede entenderlo. Todos somos idealizados y obligados a firmar contratos en las mentes de otros, cosas que ni si quiera sabemos, únicamente nos damos cuenta cuando la señora decepción hace acto de presencia. Cuantos contratos se han firmado por mi en cabezas ajenas, cuantas condiciones de las que no se me ha informado se habrán impuesto... No entendía el enfado, la decepción, no entendía ese odio ciego, ese rechazo continuo. Ahora sigo sin entenderlo pero al menos soy consciente de ello y me deja vivir con cierta tranquilidad. El pasado fue mi cruz. Ya no el mío, sino el que habita en otros. Se transfirieron a mi, sentimientos que jamás habría pensado. Se reflejaron en mi, situaciones que nunca jamás debería consentir nadie. Y mi piel se dejó llevar. Mi mente se confundió, se nubló. Pensó que así debía ser, como me contaban, porque cuando crecí también me contaban esa historia. La historia del "haz el bien y no mires a quien", la historia de hacer lo que se espera y no lo que se quiere. Esa historia. La tenía tan metida dentro que era carne de cañón para aquel que tuviera cualquier tipo de necesidad. Ahora la necesidad es mia y da igual quien esté, quien no esté. Quien me quiera acompañar o quien no. Es indiferente. Sin embargo, el engaño, la mentira, no hace sino causar mucho más dolor. Hay tantísimas cosas que podemos evitar y no queremos, o podemos. Me gusta pensar que es más incapacidad que algo hecho a conciencia. Duele menos así. Algún día, en algún lugar, confío en volver a encontrar aquel punto de partida. Aquella chispa que saltaba con una mirada, con una sonrisa, con una frase de mi sentido del humor negro, con una conversación vana sobre Punset y sus idas de olla mientras la luna era leal testigo de todo ello. El único delito que cometi fue agagotarme mental, físicamente, mientras otras personas eran felices rehaciendo sus vidas. Aquella rabia era el reflejo del dolor, del cansancio, del estrés, de infinidad de cosas a las que nunca supe poner nombre ni historia porque nadie me había enseñado que lo que yo sentía también valía. Que si alguna vez tenía que decir que no, era necesario y también era correcto, que si alguna vez me enfadaba también tendría motivos y también eran correctos, porque eran mis motivos, sencillamente. Y si podían valer los de los demás, ¿por qué los míos no? Que todos sentimos y es válido. Vuelvo a ser feliz. Aunque ya la compañía haya buscado otra banda. Aunque sea una solista sin guitarra ni ningún tipo de instrumento, solo con mi voz es suficiente para poder cantar una canción que, alguien, desde algún sitio, pueda escuchar y, ¿por qué no? le guste, quiera escuchar más y editarlas conmigo. Pero ahora no es momento de pensar en mañana. Ahora es momento de pensar en HOY y siempre HOY.

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