Quién
Quién es capaz de juzgar sin haberse juzgado antes, forma parte de un selecto grupo al que nadie más, según ellos, tiene acceso. A los que yo, personalmente, llamo "Observadores de lo ajeno".
Hay ocasiones en las que morderse la lengua puede ser un gesto de inteligencia, prudencia, saber estar, etc. Pero hay otras en las que, este sencillo gesto, se convierte en una cuestión de supervivencia pues en el momento que saques la lengua a paseo, ahí estará la avispa esperando para dar el picotazo.
Es curiosa, cuanto menos, la forma que tienen aquellos de criminalizar a alguien que no sigue sus corrientes, que no ríe sus chistes, ni lame sus culos (en pocas palabras).
Tantos años viendo tanta gente, escuchando tantas películas, viendo tantas injusticias... han provocado que tenga el síndrome de la "hiper socialización". Sí, me acabo de inventar la palabra pero me viene al pelo.
Dícese de aquel que acaba hasta más arriba de lo que es su límite, aguantando tonterías ajenas que no miran las suyas propias.
Tonterías del tipo; "no me mires, pero háblame" "No me hables pero, ¿por qué no me hablas?"
Y es entonces cuando entiendes que si el mundo no sabe lo que quiere, necesita o busca, no se lo vas a decir tú.
Total... el resultado va a ser el mismo. Incoherencia humana. Pensarse dueño de lo que no le pertenece ni tan siquiera un día lo hizo, saberse vacío en las manos de sí mismo y su pequeño cerebro. Encontrarse enredando entre trastornos obsesivos compulsivos por no saber reconocer que el desorden está dentro y no afuera...
Psicólogos del mundo, revelense. El mundo les necesita pero ellos no lo saben.
Mientras tanto, gente como yo, seguiremos aguantando que esa otra gente, nos haga sentir pequeños y culpables de nuestra existencia.
Y seguiré pensando que... Quién es capaz de juzgar a otro sin haberse juzgado antes a sí mismo... no se crea libre de miseria.
Y hasta aquí la parida de hoy...
Hay ocasiones en las que morderse la lengua puede ser un gesto de inteligencia, prudencia, saber estar, etc. Pero hay otras en las que, este sencillo gesto, se convierte en una cuestión de supervivencia pues en el momento que saques la lengua a paseo, ahí estará la avispa esperando para dar el picotazo.
Es curiosa, cuanto menos, la forma que tienen aquellos de criminalizar a alguien que no sigue sus corrientes, que no ríe sus chistes, ni lame sus culos (en pocas palabras).
Tantos años viendo tanta gente, escuchando tantas películas, viendo tantas injusticias... han provocado que tenga el síndrome de la "hiper socialización". Sí, me acabo de inventar la palabra pero me viene al pelo.
Dícese de aquel que acaba hasta más arriba de lo que es su límite, aguantando tonterías ajenas que no miran las suyas propias.
Tonterías del tipo; "no me mires, pero háblame" "No me hables pero, ¿por qué no me hablas?"
Y es entonces cuando entiendes que si el mundo no sabe lo que quiere, necesita o busca, no se lo vas a decir tú.
Total... el resultado va a ser el mismo. Incoherencia humana. Pensarse dueño de lo que no le pertenece ni tan siquiera un día lo hizo, saberse vacío en las manos de sí mismo y su pequeño cerebro. Encontrarse enredando entre trastornos obsesivos compulsivos por no saber reconocer que el desorden está dentro y no afuera...
Psicólogos del mundo, revelense. El mundo les necesita pero ellos no lo saben.
Mientras tanto, gente como yo, seguiremos aguantando que esa otra gente, nos haga sentir pequeños y culpables de nuestra existencia.
Y seguiré pensando que... Quién es capaz de juzgar a otro sin haberse juzgado antes a sí mismo... no se crea libre de miseria.
Y hasta aquí la parida de hoy...
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